domingo, marzo 15, 2009

El Monumento de Santiago


Ayer estuve en mi ciudad natal, Santiago, República Dominicana, y luego de agotar mi agenda, visité el Monumento a los Héroes de la Restauración. La foto que comparto con ustedes la tomé desde el paso a nivel que está a la entrada de la ciudad, un poco después de pasar por el frente de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

La historia del Monumento es muy rica. Forma parte de los recuerdos lisonjeros de la dictadura de Trujillo, pues, en su momento, éste fue el "Monumento a la Paz de Trujillo", y la estatua que estaba en el tope, era la de nada más y nada menos que la del dictador, en un claro ejemplo de cómo gran parte de la sociedad se postró a sus pies en el 1944. Aquí pueden leer este interesante reportaje publicado la semana pasada en el diario Hoy.

Terminada la dictadura, y con los aires de la democracia, el Monumento se transformó en un reconocimiento a los Héroes de la Restauración. Luego de un largo período de falta de mantenimiento, el actual gobierno y el Ayuntamiento de Santiago lo remodelaron con una cuantiosa inversión, y luego de haberlo visitado, felicito esta iniciativa.

Comparto con ustedes, los detalles gráficos de lo que más me impactó de mi visita: Primero, es un monumento imponente. Segundo, me encantó el Escudo Nacional. Tercero, el mural de la familia, de la autoría de Vela Zanetti, es impresionante. Cuarto, el crecimiento de la ciudad de Santiago. Quinto, la explanada donde está ubicado el Gran Teatro Cibao.

En ese lugar, donde está ahora el Gran Teatro, años atrás, en la década de los setenta, en esos terrenos se jugaba beísbol, y yo iba, junto a mis primos y vecinos, a jugar todos los domingos, y había que ir, bien temprano para "tomar" el "play". También, en esos terrenos, funcionaban unos "paraguitas", que, por lo menos dos o tres veces a la semana, mis padres me llevaban para compartir y pasar el tiempo. Asimismo, los Circos que llegaban a Santiago, se instalaban ahí. La verdad es que el tiempo pasa y es implacable, pero los recuerdos son imborrables.

Para entrar al interior del Monumento, hay que pagar veinte pesos (RD$20.00), lo cual es un precio razonable. Aunque en el último piso, hay como una especie de "stand" que promociona y comercializa algunos artículos de promoción y libros históricos, no tenían disponibles "brochures" sobre la obra (Al decir, de la guía turística, se "habían agotado hace tiempo"). Tampoco, existe un sitio oficial en Internet que promocione el Monumento. Son detalles que, en este siglo 21, hacen falta.

Fue muy grato ir al Monumento y revivir recuerdos del Santiago que me vió nacer y crecer.

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